el miedo es total. te somete, completamente.
veo la tele. son las 3:43 de este viernes que se hace sábado.
esta noche comí la comida que más quise, tomé vino en la soledad de mi pieza, fumé un cigarrillo atrás del otro y me dejé hundir en el miedo, para pensarlo, para saberlo.
el tiempo sola te deja volar hasta las ideas que más valen.
es oficial: hay divorcio después de algunos años del equilibrio de la pareja.
ser sola de vuelta, casi como si nunca hubiese dejado de serlo.
todo se rompe todo junto. los platos se rompen, las sillas se rompen, se rompe el escritorio y el calefón no prende.
de repente, me golpea la certeza: yo no tengo el miedo a estar sola. mi miedo es ser triste. ser sola, triste y reventada.
que pasen los años y me deje estar en los caprichos simples de una vida burguesa media, y al fin, me muera.
el terror es inminente cuando veo mis costados y presencio la vida de mujeres solas que se bastan a si y que aún buscan en los otros cosas que no encuentran en si mismas.
yo veo más allá. tengo el ojo entrenado.
tipeo casi que sin mirar el teclado y de repente, la luz: es más fácil salir afuera que quedarse dentro.
mis proyectos son estos. escribir, contar, mirar. ver entre la gente las palabras rotas y pegarlas.
ver mucho más, conocer parís, entender la verdad en las cosas, leer a foucalt, enseñar historia.
mi vida es mi misma. mi sola conciencia tipeando de madrugada en mis 3 ambientes de once. porque es en esta ventana que hoy me encuadra que existo. si miramos las ventanas de nuestros vecinos descubrimos que el mundo que nos contiene nos hace únicas, pero también pequeñas.
a nadie le importa, nadie te mira, pocos te entienden.
ya no soy la adolescente acomplejada que luchaba ingenuamente por una pertenencia en lo ajeno.
con el tiempo he construído mis propios faros y cuando el mar azul me pierde, los busco y me hallo.
por un momento todo es tan claro y justo después vuelvo a perderme en este existir en un lugar torpe que elije premiar las conciencias inconcientes.
yo no celebro el altruísmo, no creo en el solemne, pero a veces cuando presencio la injustica, no logro alzar mi voz y me siento tan errada.
los hijos de puta caminan entre nos y están por todos lados. en los forros que les gritan a la moza los sábados a la noche porque no les trae rápido la cuenta, en el maltrato por que sí, en el egoísmo de todos los días.
desnudarme para entrar al mar, hacer lo que me place, esa es mi lucha. y decir que no cuando no quiero, y decir que no está bien algo cuando así lo sienta.
vale decir. vale hacer saber. vale todo. y vivir para contarlo.
viernes, 7 de mayo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
naif 1
mi cuerpo hecho nudo duro menos de un segundo. hice fuerza para dejar la sensación triste escondida bien adentro. ignoré todas mis señales de alerta; crucé la puerta, y entré.
en la casa todo estaba viejo, roto o sucio o todo junto.
dos pasos después, el horror se me pintó en la cara de forma declarada. era el lugar más triste del mundo. todo estaba teñido del más absoluto de los abandonos; no podía creer que alguien viviera en esas condiciones.
pero él no paraba de hablar y me distraía.
era un orador compulsivo. estaba absoluta y totalmente entregado al manejo de sus palabras, y en su vorágine, no registraba que yo todavía no había emitido sonido.
mi miedo más grande era que él me instara a hablar, que me pidiera una opinión; agradecí que fuese tan incapaz de leer en mi silencio. no quería que se me cayera la careta que intentaba ajustarme, y que, descubierta mi conciencia burguesa, no tuviera más remedio que marchar hacía el otro lado de la calle Rivadavia.
no pasó naranja porque de repente me besó. fue raro. fue de todo y todo muy raro. ya no tuve tiempo de pensar más, porque antes que pudiese conjeturar una idea se le cayó de la boca una frase que me resonó como un látigo en la espalda: "yo soy un desastre Laura".
me aguanté para no llorar... Pablo me rompía el corazón por segunda vez en la noche.
no me quedó otra que mentirle porque no quería ver caer mi castillito de naipes tan prontamente: "yo también".
subida a la negación galopante empezaba, ahora si, a jugar con las caretas, de burguesa a proletaria, de boba enamorada a chica cool coge mil.
los malabares del embuste que me proponía me iban a dejar seca de un momento a otro, y ya en ese momento, yo lo sabía. entraba a la cancha, sabiendo y no sabiendo, esperando espectante el momento justo en el que pudiese desplegar el engaño de ser y no ser para sentirme un poco menos sola.
pero mi empresa estaba destinada al fracaso. triste Laura iba ser todavía más triste cuando chocara con las verdad de las cosas: las cosas nunca son, y nunca serán, lo que una sueña.
en la casa todo estaba viejo, roto o sucio o todo junto.
dos pasos después, el horror se me pintó en la cara de forma declarada. era el lugar más triste del mundo. todo estaba teñido del más absoluto de los abandonos; no podía creer que alguien viviera en esas condiciones.
pero él no paraba de hablar y me distraía.
era un orador compulsivo. estaba absoluta y totalmente entregado al manejo de sus palabras, y en su vorágine, no registraba que yo todavía no había emitido sonido.
mi miedo más grande era que él me instara a hablar, que me pidiera una opinión; agradecí que fuese tan incapaz de leer en mi silencio. no quería que se me cayera la careta que intentaba ajustarme, y que, descubierta mi conciencia burguesa, no tuviera más remedio que marchar hacía el otro lado de la calle Rivadavia.
no pasó naranja porque de repente me besó. fue raro. fue de todo y todo muy raro. ya no tuve tiempo de pensar más, porque antes que pudiese conjeturar una idea se le cayó de la boca una frase que me resonó como un látigo en la espalda: "yo soy un desastre Laura".
me aguanté para no llorar... Pablo me rompía el corazón por segunda vez en la noche.
no me quedó otra que mentirle porque no quería ver caer mi castillito de naipes tan prontamente: "yo también".
subida a la negación galopante empezaba, ahora si, a jugar con las caretas, de burguesa a proletaria, de boba enamorada a chica cool coge mil.
los malabares del embuste que me proponía me iban a dejar seca de un momento a otro, y ya en ese momento, yo lo sabía. entraba a la cancha, sabiendo y no sabiendo, esperando espectante el momento justo en el que pudiese desplegar el engaño de ser y no ser para sentirme un poco menos sola.
pero mi empresa estaba destinada al fracaso. triste Laura iba ser todavía más triste cuando chocara con las verdad de las cosas: las cosas nunca son, y nunca serán, lo que una sueña.
jueves, 11 de marzo de 2010
naif
Cuando llegué hasta la puerta, casi que no tenía ganas de tocar el timbre. Tenía tanto miedo que quería salir corriendo. San Cristóbal es un barrio algo raro; es medio once y hace de puente con otros lados de la ciudad que crecen del otro lado de la Av. Rivadavia y que, hasta ese momento, yo desconocía. La puerta de la casa era linda pero vieja, y estaba toda descolorida. Se dejaba ver en la puerta lo que debería ser un abandono total de la casa. El colectivo que me había tomado me había abierto el paso a través del mar de luces tenues; andando entre calles que desconocia, llegué hasta su casa y no recuerdo si era abril o si era mayo. Cuando toqué el timbre y nadie me atendió casi lloro. No paraba de pensar. Pensaba en todas las veces que de peque unas chicas malas me habían dejado horas esperándolas en esquinas despobladas, en todos los chicos que no me habían dado bola, en que ridícula era parada en el escalón de esa casa, y en que sola estaba, esperando en vano que alguien del otro lado, se hubiese demorado más de lo común en llegarse hasta la puerta.
Cuando estaba a punto de convencerme por completo de mi mala mala suerte, vi aparecerse por la esquina lejana una bicicleta gris y arriba de ella, a mi chico adorado. Cuando estuvimos cerca, me abrazó y me dijo con una dulzura irreproducible: Laura… como me diría tantas otras veces. Y aunque yo no quería, en ese mismo momento se me abría en el pecho un surco, con un lugarcito cerrado en el medio, en el que iba a guardar todo lo que con él tuviese. Eso no lo compartí nunca con nadie y, claramente, nadie lo compartió conmigo. Existía ahora él en mi, y todo su pelo con rulos no dejaba de abrazarme, mientras yo perdía mis nervios y mis palabras en el sonido, siempre triste, que hace un amor que nace para no ser correspondido.
jueves, 21 de enero de 2010
147 *
Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo.
¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas.
¿Qué Epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeocristiana?
Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo. Tener el valor de entrar en mitad de las fiestas y poner sobre la cabeza de la relampagueante dueña de casa un hermoso sapo verde, regalo de la noche, y asistir sin horror a la venganza de los lacayos.
*guiño para entendidos: it´s not mine
¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas.
¿Qué Epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeocristiana?
Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo. Tener el valor de entrar en mitad de las fiestas y poner sobre la cabeza de la relampagueante dueña de casa un hermoso sapo verde, regalo de la noche, y asistir sin horror a la venganza de los lacayos.
*guiño para entendidos: it´s not mine
miércoles, 7 de octubre de 2009
as it began
mi nombre es ( y era ) Laura. y hacía casi 4 años que arrastraba mis pantalones por los pasillos de la facultad de ciencias sociales de la universidad de buenos aires.
y en tanto andar cansado chusmeando los pasillos, algo nos estábamos perdiendo.
más veces de las que podríamos contar habíamos formado parte de asambleas eternas en la puerta de nuestra casa de estudios; cada militante, según su tinte político, en sus 3 minutos reglamentarios en los que podía extender su participación, revoleaba argumentos hacía el rancho enemigo y esperaba ganar adeptos con cada frase gastada que se repetía. allí presenciamos millones de discursos que se pretendían iluminantes, e intentaban, en consecuencia, sacudir la comodidad académica, esperando decantar en la profundización de relaciones carnales con movimientos piqueteros "de verdad". y lo que primero era novedoso entro a aburrir fatalmente. claramente la política era otra cosa.
Mosconi nos vino al pelo, y ahí si que empezó todo.
la cuestión fue más o menos así: todas teníamos un "algo" con un chico del que pensabamos las mejores cosas. el x era feo, pero en sociales hay elementos de valor estético que no son los que se erigen como estandarte de belleza en el conjunto social. el x los tenía todos. era medio indigenista, medio piquetero, anteojos de leer con marco negro, pelo largo, bocha de libros y una larga y frondosa trayectoria activista. el x no escondía su soberbia ni su look teacher militante, ni siquiera sus ganas de voltearse a todas; esto nos escendía nuestra esencia más hippie, y mareadas por el humo del faso, y con un sencillisimo: vamos? de por medio, entramos como caballos a querer reventar la moral reinante.
todo era revolución, todo era resistencia y todo era leído en esa clave.
enloquecidas con las luces de colores nos subimos al bondi y fuimos a parar al medio de la nada en donde todo era más que fantástico. y a mis jóvenes 21 años empezó a picarme el bicho loco de la patria socialista de verdad, con todo lo que eso implicaba.
y en tanto andar cansado chusmeando los pasillos, algo nos estábamos perdiendo.
más veces de las que podríamos contar habíamos formado parte de asambleas eternas en la puerta de nuestra casa de estudios; cada militante, según su tinte político, en sus 3 minutos reglamentarios en los que podía extender su participación, revoleaba argumentos hacía el rancho enemigo y esperaba ganar adeptos con cada frase gastada que se repetía. allí presenciamos millones de discursos que se pretendían iluminantes, e intentaban, en consecuencia, sacudir la comodidad académica, esperando decantar en la profundización de relaciones carnales con movimientos piqueteros "de verdad". y lo que primero era novedoso entro a aburrir fatalmente. claramente la política era otra cosa.
Mosconi nos vino al pelo, y ahí si que empezó todo.
la cuestión fue más o menos así: todas teníamos un "algo" con un chico del que pensabamos las mejores cosas. el x era feo, pero en sociales hay elementos de valor estético que no son los que se erigen como estandarte de belleza en el conjunto social. el x los tenía todos. era medio indigenista, medio piquetero, anteojos de leer con marco negro, pelo largo, bocha de libros y una larga y frondosa trayectoria activista. el x no escondía su soberbia ni su look teacher militante, ni siquiera sus ganas de voltearse a todas; esto nos escendía nuestra esencia más hippie, y mareadas por el humo del faso, y con un sencillisimo: vamos? de por medio, entramos como caballos a querer reventar la moral reinante.
todo era revolución, todo era resistencia y todo era leído en esa clave.
enloquecidas con las luces de colores nos subimos al bondi y fuimos a parar al medio de la nada en donde todo era más que fantástico. y a mis jóvenes 21 años empezó a picarme el bicho loco de la patria socialista de verdad, con todo lo que eso implicaba.
lunes, 5 de octubre de 2009
"no hay peor ciego que el que no quiere ver"
Resulta interesante dar cuenta de la cantidad cosas que se afirman cuando se afirma algo. La reproducción del lenguaje forma y deforma nuestra subjetividad desde el momento mismo en el que aprehendemos la lengua.
La aprehensión del lenguaje estructura nuestra capacidad de dar cuenta de lo real a partir de símbolos, representaciones e imágenes que forman parte de nuestra comunidad de sentido.
Cuando Lacan enuncia que el inconsciente se estructura como un lenguaje, quiere decir, a mi humilde entender, que la estructura de nuestro lenguaje es la clave para dar cuenta de lo real a partir de las construcciones simbólicas y los significantes que lo conforman. Lo real, en tanto real, no puede ser representado, así como el inconsciente no puede ser abordado. Lo que si podemos hacer es, a partir de psicoanálisis, identificar los actos fallidos, los lapsus, los chistes, y las imágenes oníricas como representaciones del inconsciente que conducen al deseo y que son el resultado de un sujeto que se estructura a partir del desconocimiento de su propio goce.
Cuando enunciamos que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” decimos mucho más que lo que decimos. Afirmar que no hay peor ciego que el que no quiere ver, supone muchas mas afirmaciones que lo que la propia metáfora sostiene. Esto es lo análogo entre el lenguaje y el inconsciente. ¿Que sostiene los significantes? ¿que es lo que le adjudicamos a los símbolos, a las representaciones de las cosas?
La metáfora como herramienta. Como una forma de lenguaje que ata el significante a la construcción de cierta imagen acústica y no a otra. Aquel que no ve por que no quiere esta negando realidades que para todo el resto parecen ser harto evidentes. Aquel que cierra los ojos cuando debería abrirlos se equivoca y se condena, en los más de los casos, a la infelicidad. Por que no abrir los ojos pudiendo abrirlos, por que negar la realidad pudiendo superarla. ¿Por que cuando existen ciegos verdaderos que no pueden, alguien que puede no quiere? ¿Por que es peor aquel ciego que no quiere ver?
Lo que el ciego que no ve por que no quiere nos enseña, es que existe una condena a aquel que ha elegido cerrar los ojos.
El ciego que es ciego por que gusta de serlo es peor por que ésta ha sido su decisión y no una fatalidad que se le ha impuesto.
Aquí hay dos juicios de valor, al menos. Primero, la idea de ceguera como fatalidad; no hay responsabilidad, ni culpas, sino más bien una mirada condescendiente que, por un lado, admite cierta benevolencia a los hombres y las mujeres que han tenido la desgracia de ser ciegos, y por otro, constata el sentido común y colectivo que hemos adquirido como sociedad (y que la estructuración de la metáfora refleja) respecto de lo que implica la ceguera: aquí no existe potencia, no hay más que incapacidad. Y en tanto y en cuanto la ceguera es incapacidad, la sociedad mira a los ciegos con lástima por que ellos no pueden ver lo que nosotros si.
En este sentido la postura es absoluta; la posición socialmente compartida respecto de la ceguera es que las personas ciegas se encuentran constreñidas.
En segundo lugar, la condena. Mientras la fatalidad que es soportada con dignidad merece el aplauso de una sociedad que lee la ceguera como incapacidad, la imagen en la metáfora es además la condena a la elección de enceguecer.
Auto cegarse es un acto de cobardía, pero es además y sobre todo, un límite que una se da a si misma. Cerrar los ojos es elegir no ver, elegir no ver es preferir ser incapaz a ser capaz. Cerrar los ojos es una manera de perder.
Aquí se develan los valores morales que sustenta una sociedad toda, y que se reflejan en los usos del lenguaje. El análisis de la metáfora explicita que ver es algo bueno para esta sociedad así como no ver es algo malo.
Hay diferentes órdenes que se mezclan. Se confunden.
La materialidad de no ver, forma parte de un mundo que se piensa a si mismo con los usos completos de todos los cinco sentidos, y en donde el no ver, (no oír, no hablar, no caminar) es una incapacidad en tanto es algo que alguien no puede hacer, (y que nosotros si podemos). Hay un ellos y un nosotros. Nosotros que podemos, y los no pueden, que resultan ser incapaces de poder. Aquí la metáfora: No hay peor ciego que el que no quiere ver; no hay peor ceguera que la auto infringida, la que se elige, la que no es producto de la fatalidad sino de la decisión personal.
Aquel que elige ser ciego es dos veces ciego.
Existe ahora, además, la puesta en duda de la conciencia que elige enceguecer.
La conciencia que elige no ver, cuando el sentido común establece que ver es mejor que no ver, se equivoca. Esta es la metáfora, y el significante que subyace es lo que da sentido a la frase misma. Es mucho menos probable que alguien elija sacarse sus propios ojos literalmente, que hacer la vista gorda a una situación que nos compromete emocionalmente. Podríamos utilizar el ejemplo de una señora de 40 y tantos años, que vive en un piso en la calle Libertador con un marido que está poco en casa, y que, decididamente, la engaña. No obstante lo cual, soporta estoicamente las recurrentes infidelidades, si esto implica la no discusión del porque es que él la engaña.
La cuestión es entonces el por que. Por que es que el ciego elige el no ver, por que una conciencia elige enceguecer, y cual es papel que juegan los ciegos en un mundo de iluminados. Iluminados en tanto y en cuanto somos capaces de dar cuenta de la ceguera ajena. Y sentenciar, lapidariamente, que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
La aprehensión del lenguaje estructura nuestra capacidad de dar cuenta de lo real a partir de símbolos, representaciones e imágenes que forman parte de nuestra comunidad de sentido.
Cuando Lacan enuncia que el inconsciente se estructura como un lenguaje, quiere decir, a mi humilde entender, que la estructura de nuestro lenguaje es la clave para dar cuenta de lo real a partir de las construcciones simbólicas y los significantes que lo conforman. Lo real, en tanto real, no puede ser representado, así como el inconsciente no puede ser abordado. Lo que si podemos hacer es, a partir de psicoanálisis, identificar los actos fallidos, los lapsus, los chistes, y las imágenes oníricas como representaciones del inconsciente que conducen al deseo y que son el resultado de un sujeto que se estructura a partir del desconocimiento de su propio goce.
Cuando enunciamos que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” decimos mucho más que lo que decimos. Afirmar que no hay peor ciego que el que no quiere ver, supone muchas mas afirmaciones que lo que la propia metáfora sostiene. Esto es lo análogo entre el lenguaje y el inconsciente. ¿Que sostiene los significantes? ¿que es lo que le adjudicamos a los símbolos, a las representaciones de las cosas?
La metáfora como herramienta. Como una forma de lenguaje que ata el significante a la construcción de cierta imagen acústica y no a otra. Aquel que no ve por que no quiere esta negando realidades que para todo el resto parecen ser harto evidentes. Aquel que cierra los ojos cuando debería abrirlos se equivoca y se condena, en los más de los casos, a la infelicidad. Por que no abrir los ojos pudiendo abrirlos, por que negar la realidad pudiendo superarla. ¿Por que cuando existen ciegos verdaderos que no pueden, alguien que puede no quiere? ¿Por que es peor aquel ciego que no quiere ver?
Lo que el ciego que no ve por que no quiere nos enseña, es que existe una condena a aquel que ha elegido cerrar los ojos.
El ciego que es ciego por que gusta de serlo es peor por que ésta ha sido su decisión y no una fatalidad que se le ha impuesto.
Aquí hay dos juicios de valor, al menos. Primero, la idea de ceguera como fatalidad; no hay responsabilidad, ni culpas, sino más bien una mirada condescendiente que, por un lado, admite cierta benevolencia a los hombres y las mujeres que han tenido la desgracia de ser ciegos, y por otro, constata el sentido común y colectivo que hemos adquirido como sociedad (y que la estructuración de la metáfora refleja) respecto de lo que implica la ceguera: aquí no existe potencia, no hay más que incapacidad. Y en tanto y en cuanto la ceguera es incapacidad, la sociedad mira a los ciegos con lástima por que ellos no pueden ver lo que nosotros si.
En este sentido la postura es absoluta; la posición socialmente compartida respecto de la ceguera es que las personas ciegas se encuentran constreñidas.
En segundo lugar, la condena. Mientras la fatalidad que es soportada con dignidad merece el aplauso de una sociedad que lee la ceguera como incapacidad, la imagen en la metáfora es además la condena a la elección de enceguecer.
Auto cegarse es un acto de cobardía, pero es además y sobre todo, un límite que una se da a si misma. Cerrar los ojos es elegir no ver, elegir no ver es preferir ser incapaz a ser capaz. Cerrar los ojos es una manera de perder.
Aquí se develan los valores morales que sustenta una sociedad toda, y que se reflejan en los usos del lenguaje. El análisis de la metáfora explicita que ver es algo bueno para esta sociedad así como no ver es algo malo.
Hay diferentes órdenes que se mezclan. Se confunden.
La materialidad de no ver, forma parte de un mundo que se piensa a si mismo con los usos completos de todos los cinco sentidos, y en donde el no ver, (no oír, no hablar, no caminar) es una incapacidad en tanto es algo que alguien no puede hacer, (y que nosotros si podemos). Hay un ellos y un nosotros. Nosotros que podemos, y los no pueden, que resultan ser incapaces de poder. Aquí la metáfora: No hay peor ciego que el que no quiere ver; no hay peor ceguera que la auto infringida, la que se elige, la que no es producto de la fatalidad sino de la decisión personal.
Aquel que elige ser ciego es dos veces ciego.
Existe ahora, además, la puesta en duda de la conciencia que elige enceguecer.
La conciencia que elige no ver, cuando el sentido común establece que ver es mejor que no ver, se equivoca. Esta es la metáfora, y el significante que subyace es lo que da sentido a la frase misma. Es mucho menos probable que alguien elija sacarse sus propios ojos literalmente, que hacer la vista gorda a una situación que nos compromete emocionalmente. Podríamos utilizar el ejemplo de una señora de 40 y tantos años, que vive en un piso en la calle Libertador con un marido que está poco en casa, y que, decididamente, la engaña. No obstante lo cual, soporta estoicamente las recurrentes infidelidades, si esto implica la no discusión del porque es que él la engaña.
La cuestión es entonces el por que. Por que es que el ciego elige el no ver, por que una conciencia elige enceguecer, y cual es papel que juegan los ciegos en un mundo de iluminados. Iluminados en tanto y en cuanto somos capaces de dar cuenta de la ceguera ajena. Y sentenciar, lapidariamente, que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
lunes, 14 de septiembre de 2009
lo más lindo que me han dicho
algunas horas-meses yo me siento perdida en mis pasiones que se desapasionan sin darme telegrama de aviso y me arrastran a los mas peores abismos que me conforman y forman.
no hay sentido porque no hay significado.
no hay borde porque no hay lugar.
y recién justo estaba todo tan claro.
yo conozco un montón de recomendaciones medicas, combinaciones homeopáticas de respiración y puntos de energía, ejercicios de elongación
en tres años de perder el sentido intermitentemente
de quedar como un barco sin viento en medio de la mar
he elegido mis propios faros
las cosas bañadas por la luz del sol
el café con leche en taza grande en mesa de bar contra la ventana
sacar fotos los domingos
tener muchas almohadas y dormir rodeada de ellas
la casa con olor a jabón después de un baño
escuchar las mañanas
no mentirme
luchar por no hablar si esta todo claro
tener palabra
cuando el sentido elige abandonarme por un rato eterno yo me apoyo en las cosas que siempre están
lucho por pasar sola esos momentos porque estoy segura que de ese trecho voy a salir mas yo que antes, una anita mas cercana a la mujer que quiero ser para mi y para el mundo.
algunos días uno se encuentra a uno en la sonrisa de los demás, el abrazo de otro a veces aclara mas que lo poco que el otro te puede decirentender, a veces la mejor manera de entenderse es desentendiendose y sentándose en una mesa a observarse la vida en la cara de los demás.
hay gente que es bella incluso en las encías y no tiene idea
a veces el mundo vuelve a cobrar forma desde unas encías ajenas
o a la mañana siguiente después de dormir después de llorar
yo trato de no hacer nada que no pueda contar
nada que me saque la posibilidad de mirar de frente
aunque me equivoque y me lastime
las cicatrices siempre tienen historia detrás y con el tiempo entretienen
es difícil escribir en (un lugar que no voy a poner) con mis compañeros zapando y dando vueltas.
sos hermosa sofía, la belleza te rebalsa y se te cae del cuerpo, digo, sos linda vos pero eso lo sabes porque sos inteligente y esto también lo sabes, pero lo más lindo que tenés es lo que se te escapa por los ojos. ojalá yo tenga eso muchacha.
lo triste y lo maravilloso es que de la inteligencia una no se escapa, hay que aprender a convivir con ella aunque moleste, pero cuando de lo que nos da cuerpo no quede nada lindo, la inteligencia nos seguirá dando vida y voluntad de cambio. que es lo que sabemos no nos puede faltar.
quedate girando sin entender nada todas las veces que te toque
de ahí solo puede salir una sofía mas sofía.
bueno compañera
no puedo escribir mas, el ruido de la zapada estorba la claridad.
sepa disculpar si hay cosas mareadas, tengo un día de trabajo encima y una batería y un saxo quemandome el cerebrin.
anita que quisiera ser tanto y es anita le manda un beso de los buenos.
salud por conocerla.
no hay sentido porque no hay significado.
no hay borde porque no hay lugar.
y recién justo estaba todo tan claro.
yo conozco un montón de recomendaciones medicas, combinaciones homeopáticas de respiración y puntos de energía, ejercicios de elongación
en tres años de perder el sentido intermitentemente
de quedar como un barco sin viento en medio de la mar
he elegido mis propios faros
las cosas bañadas por la luz del sol
el café con leche en taza grande en mesa de bar contra la ventana
sacar fotos los domingos
tener muchas almohadas y dormir rodeada de ellas
la casa con olor a jabón después de un baño
escuchar las mañanas
no mentirme
luchar por no hablar si esta todo claro
tener palabra
cuando el sentido elige abandonarme por un rato eterno yo me apoyo en las cosas que siempre están
lucho por pasar sola esos momentos porque estoy segura que de ese trecho voy a salir mas yo que antes, una anita mas cercana a la mujer que quiero ser para mi y para el mundo.
algunos días uno se encuentra a uno en la sonrisa de los demás, el abrazo de otro a veces aclara mas que lo poco que el otro te puede decirentender, a veces la mejor manera de entenderse es desentendiendose y sentándose en una mesa a observarse la vida en la cara de los demás.
hay gente que es bella incluso en las encías y no tiene idea
a veces el mundo vuelve a cobrar forma desde unas encías ajenas
o a la mañana siguiente después de dormir después de llorar
yo trato de no hacer nada que no pueda contar
nada que me saque la posibilidad de mirar de frente
aunque me equivoque y me lastime
las cicatrices siempre tienen historia detrás y con el tiempo entretienen
es difícil escribir en (un lugar que no voy a poner) con mis compañeros zapando y dando vueltas.
sos hermosa sofía, la belleza te rebalsa y se te cae del cuerpo, digo, sos linda vos pero eso lo sabes porque sos inteligente y esto también lo sabes, pero lo más lindo que tenés es lo que se te escapa por los ojos. ojalá yo tenga eso muchacha.
lo triste y lo maravilloso es que de la inteligencia una no se escapa, hay que aprender a convivir con ella aunque moleste, pero cuando de lo que nos da cuerpo no quede nada lindo, la inteligencia nos seguirá dando vida y voluntad de cambio. que es lo que sabemos no nos puede faltar.
quedate girando sin entender nada todas las veces que te toque
de ahí solo puede salir una sofía mas sofía.
bueno compañera
no puedo escribir mas, el ruido de la zapada estorba la claridad.
sepa disculpar si hay cosas mareadas, tengo un día de trabajo encima y una batería y un saxo quemandome el cerebrin.
anita que quisiera ser tanto y es anita le manda un beso de los buenos.
salud por conocerla.
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